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Fuerza después de los 40: cuánto entrenar y por qué empezar ahora

Después de los 40, lo que más conviene proteger no es el tamaño del músculo sino la fuerza. Una revisión de Mitchell y colaboradores (2012) muestra que, en los estudios que miden ambas cosas en las mismas personas, la fuerza se pierde entre 2 y 5 veces más rápido que la masa muscular, y que su pérdida es un factor de riesgo de discapacidad y de muerte más constante. La buena noticia es que la dosis útil es modesta. Un metaanálisis de Momma y colaboradores (2022) asoció el entrenamiento de fuerza con un riesgo entre un 10 y un 17 % menor de mortalidad, enfermedad cardiovascular, cáncer y diabetes, con el mayor beneficio hacia 30 a 60 minutos por semana. La Organización Mundial de la Salud pide trabajo de fuerza al menos dos días por semana. Dos sesiones de 25 minutos, bien hechas y con una carga que progresa, cubren lo esencial.

Sus minutos de fuerza por semana

Indique cuántas sesiones de fuerza hace por semana y cuánto dura cada una. La calculadora compara el total con la recomendación de la OMS y con la franja de 30 a 60 minutos del metaanálisis de Momma.

Fortalecimiento por semana
50 minutos
Recomendación de la OMS
Dos días o más: cumplida
Frente a los 30 a 60 minutos de los estudios agrupados
Dentro del rango

La franja de 30 a 60 minutos procede de estudios observacionales: es una asociación, no una prescripción.

La fuerza se va antes que el músculo

El consenso europeo sobre sarcopenia (EWGSOP2, 2019) define este trastorno como una enfermedad del músculo que se fragua a lo largo de toda la vida. Es frecuente en la vejez, pero puede aparecer antes, y su rasgo central es una fuerza baja, más que una masa muscular baja.

Las cifras de pérdida muscular deben leerse con cuidado. En la revisión de Mitchell, los estudios que comparan a adultos jóvenes con mayores de 65 años dan una pérdida mediana del 0,47 % de masa al año en los hombres y del 0,37 % en las mujeres. A los 75 años, la fuerza cae entre un 3 y un 4 % al año en los hombres y entre un 2,5 y un 3 % en las mujeres. Ninguna de estas cifras describe a una persona de 40 años, y la conocida frase "a partir de los 40 se pierde un 1 % de músculo al año" no está respaldada por estas fuentes.

Lo que sí vale a cualquier edad es la conclusión: la fuerza es el indicador que conviene vigilar y entrenar.

La dosis que muestran los datos

La OMS, en sus directrices de 2020, recomienda a todos los adultos actividades de fortalecimiento muscular al menos dos días por semana. El metaanálisis de Momma añade una forma de curva: la reducción de riesgo más alta, del orden del 10 al 20 %, aparece hacia los 30 a 60 minutos semanales.

Son datos de cohortes, es decir, observacionales: muestran una asociación, no una causa. Más allá de los 60 minutos, el beneficio adicional es incierto, lo que no significa que entrenar más sea perjudicial. Para un directivo, el mensaje es tranquilizador: no hace falta vivir en el gimnasio.

Qué movimientos elegir

Un programa eficaz cubre los grandes patrones del cuerpo, con pocos ejercicios bien escogidos:

  • Una sentadilla o una subida a un banco, para las piernas.
  • Una bisagra de cadera, como el peso muerto rumano, para la cadena posterior.
  • Un empuje, como las flexiones o el press con mancuernas.
  • Una tracción, como el remo con mancuerna o en polea.
  • Un acarreo o un ejercicio de tronco, para la estabilidad.

El Colegio Americano de Medicina del Deporte (ACSM) recomienda, para los adultos mayores, combinar ejercicio aeróbico, fuerza y flexibilidad. La OMS pide además a los mayores de 65 años trabajo de equilibrio y fuerza tres días o más por semana para prevenir caídas. A los 45 años esa meta queda lejos, pero el hábito se construye antes.

Progresar sin lesionarse

El ACSM propone una progresión prudente: aumentar la carga entre un 2 y un 10 % solo cuando supera en una o dos repeticiones el número previsto. Esta regla evita el error más común en quien vuelve al gimnasio después de años, que es retomar los pesos de su juventud.

El ACSM también recuerda que ningún ejercicio detiene el envejecimiento biológico, pero que el ejercicio regular limita los efectos de una vida sedentaria y prolonga los años de vida activa. La promesa es honesta: no rejuvenecer, sino envejecer en mejor forma.

Los huesos también responden

En el ensayo LIFTMOR, 101 mujeres posmenopáusicas con baja masa ósea, de unos 65 años, hicieron durante ocho meses dos sesiones semanales de 30 minutos de fuerza intensa e impacto. La densidad ósea lumbar mejoró un 2,9 %, frente a una caída del 1,2 % en el grupo de control, con un único efecto adverso menor.

El entrenamiento fue muy supervisado y las participantes pasaron un cribado. No es un modelo para replicar sin acompañamiento, sobre todo con osteoporosis. La guía sobre mujeres directivas y ejercicio desarrolla este punto.

La proteína, un complemento con límites

La Sociedad Internacional de Nutrición Deportiva (ISSN) considera suficiente una ingesta diaria de 1,4 a 2,0 g de proteína por kilo de peso para la mayoría de las personas que entrenan. El metaanálisis de Morton (2018) observó que el efecto añadido de los suplementos sobre la masa magra disminuye con la edad y se estanca por encima de unos 1,6 g/kg al día. Encontrará cómo repartirla en la guía sobre comer alrededor del entrenamiento.

Antes de empezar, y cuándo parar

Si tiene osteoporosis, una enfermedad articular o cardiaca, o una tensión arterial mal controlada, empiece con un profesional cualificado y el visto bueno de su médico. Un dolor repentino, sobre todo en la espalda, es motivo para detenerse y consultar.

Una semana tipo

Dos sesiones de 25 minutos, por ejemplo el martes y el viernes, con cinco ejercicios y dos o tres series cada uno, bastan para entrar en la franja asociada al mayor beneficio. Si añade una sesión de HIIT en sesiones cortas o algo de esfuerzo moderado, deje al menos un día tranquilo entre las sesiones más duras, como explica la guía de recuperación tras el ejercicio.

El primer mes es el que más se beneficia de una mirada experta sobre la técnica. Si lo desea, puede crear su espacio en el club y empezar con un coach.

Preguntas

¿Es tarde para empezar a levantar pesas a los 50?

No. Las recomendaciones de la OMS y del ACSM se dirigen precisamente a los adultos de todas las edades, y el ensayo LIFTMOR obtuvo resultados en mujeres de unos 65 años. La diferencia está en el punto de partida: cargas moderadas, una técnica revisada y una progresión de pocos kilos cada vez, sobre todo si hace años que no entrena.

¿Qué ocurre si solo puedo entrenar fuerza una vez por semana?

Una sesión es mejor que ninguna, y si dura de 30 a 45 minutos ya entra en la franja de 30 a 60 minutos semanales que el metaanálisis de Momma asoció con la mayor reducción de riesgo. La OMS recomienda dos días o más, así que, cuando su agenda lo permita, repartir el mismo tiempo en dos sesiones es la mejor opción.

¿Las máquinas del gimnasio sirven tanto como el peso libre?

Para empezar, las máquinas son una buena opción: guían el movimiento y permiten ajustar la carga con precisión. Las pesas libres y los ejercicios con el propio peso trabajan además el equilibrio y la estabilidad, que ganan importancia con los años. Un programa mixto, con máquinas al principio y peso libre después, combina ambas ventajas.

¿Necesito tomar batidos de proteína después de los 40?

No son imprescindibles. La ISSN señala que la comida normal puede cubrir las necesidades y que los suplementos son solo una forma práctica de hacerlo. Según el metaanálisis de Morton, el beneficio añadido de los suplementos sobre la masa magra se reduce con la edad. Lo primero es alcanzar la cantidad diaria total con alimentos.

Fuentes

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