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Frecuencia cardiaca máxima: Tanaka, Gellish y sus cinco zonas de entrenamiento

Su frecuencia cardiaca máxima y sus cinco zonas

Indique su edad. La calculadora estima su máximo con Tanaka, lo compara con Gellish y reparte sus cinco zonas en latidos por minuto.

Frecuencia cardiaca máxima estimada (Tanaka)
173 lpm
Fórmula de Gellish, para comparar
172 lpm
Margen de error típico de cualquier fórmula
Unos 11 lpm por arriba o por abajo
Zona 1, muy ligera (50 a 60 %)
87 a 104 lpm
Zona 2, ligera (60 a 70 %)
104 a 121 lpm
Zona 3, moderada (70 a 80 %)
121 a 138 lpm
Zona 4, intensa (80 a 90 %)
138 a 156 lpm
Zona 5, máxima (90 a 100 %)
156 a 173 lpm

Una estimación de población con un error típico de unos 11 latidos. No se aplica si toma betabloqueantes u otros medicamentos que controlan el ritmo cardiaco: pregunte a su médico.

La frecuencia cardiaca máxima es el número más alto de latidos por minuto que su corazón alcanza en un esfuerzo total. La forma más sencilla de estimarla es la fórmula de Tanaka: 208 menos 0,7 por su edad. Procede de un metaanálisis de 18.712 personas, comprobado en laboratorio con otras 514, y según sus autores depende sobre todo de la edad, no del sexo ni del nivel de actividad. A los 50 años da 173 latidos por minuto. La calculadora de arriba la compara con la fórmula de Gellish y reparte sus cinco zonas de entrenamiento en porcentaje de ese máximo. Conviene saber desde el principio que ninguna fórmula da su cifra personal: en el estudio noruego HUNT, el error típico de estimación fue de unos 11 latidos por minuto. Use el resultado como referencia para dosificar el esfuerzo, no como un límite exacto.

Tres fórmulas, tres orígenes

Tanaka (2001): 208 menos 0,7 por la edad. Es la más usada hoy en los estudios. Sus autores observaron además que la regla clásica subestima la frecuencia máxima en las personas mayores.

Gellish (2007): 207 menos 0,7 por la edad. Se obtuvo siguiendo a 132 personas durante 25 años, con 908 pruebas de esfuerzo. Da prácticamente lo mismo que Tanaka, un latido menos, lo que tranquiliza: dos métodos distintos llegan al mismo resultado.

HUNT (2013): 211 menos 0,64 por la edad. Nes y sus colegas midieron a 3.320 adultos sanos en Noruega. Su fórmula da cifras algo más altas después de los 40, y el estudio confirma que las ecuaciones antiguas subestiman el máximo a partir de los 30 años.

La calculadora muestra Tanaka como cifra principal y Gellish para comparar. Si las dos le parecen alejadas de lo que ve en su reloj durante un esfuerzo muy intenso, fíese más de su medida que de la fórmula.

Por qué 220 menos la edad es imprecisa

La regla de 220 menos la edad sigue en muchas máquinas de gimnasio. Robergs y Landwehr, en un comentario publicado en 2002, recordaron que no procede de una investigación original y que el error de cualquier estimación ronda los 7 a 11 latidos por minuto. Concluían que no existe un método aceptable para estimar la frecuencia máxima.

La diferencia crece con los años. A los 60 años, 220 menos la edad da 160 latidos, Tanaka 166 y la fórmula HUNT 173. Para alguien que entrena con un objetivo de pulso, son varias zonas de diferencia a lo largo de una sesión.

Las cinco zonas de la calculadora

La calculadora reparte cinco zonas en porcentaje de su frecuencia máxima estimada:

  • Zona 1, del 50 al 60 %: muy ligera, para calentar o recuperar.
  • Zona 2, del 60 al 70 %: ligera, se habla con frases completas.
  • Zona 3, del 70 al 80 %: moderada, la respiración se nota.
  • Zona 4, del 80 al 90 %: intensa, solo salen unas pocas palabras.
  • Zona 5, del 90 al 100 %: máxima, unos segundos o pocos minutos.

Este reparto en cinco bandas de 10 % es una convención práctica, no una norma oficial. Las referencias publicadas dicen algo parecido con otras cifras. Una infografía del American College of Sports Medicine sitúa la intensidad moderada entre el 65 y el 75 % de la frecuencia máxima y la vigorosa entre el 76 y el 96 %, aunque esa infografía usa todavía 220 menos la edad. La Organización Mundial de la Salud describe la intensidad moderada como un 5 o 6 sobre 10 de esfuerzo percibido, y la vigorosa como un 7 u 8.

Ejemplo a los 50 años con Tanaka: zona 2 entre 104 y 121 latidos, zona 4 entre 138 y 156.

Reserva cardiaca: una alternativa más fina

El método de Karvonen, de 1957, parte de la diferencia entre su máximo y su pulso en reposo, la llamada reserva cardiaca. Tiene en cuenta su forma física: dos personas de la misma edad con pulsos en reposo de 50 y de 75 no obtienen las mismas zonas.

Las directrices de actividad física de Estados Unidos definen la intensidad moderada relativa entre el 40 y el 59 % de la reserva y la vigorosa entre el 60 y el 84 %. Hablan, en rigor, de la reserva de consumo de oxígeno; aplicar las mismas bandas a la reserva cardiaca es una aproximación habitual. La guía sobre el entrenamiento en zona 2 usa este método y su calculadora le pide el pulso en reposo.

Cómo usar las zonas en una semana cargada

Para un directivo con tres huecos por semana, las zonas sirven sobre todo para no hacer siempre lo mismo. Un reparto sencillo:

  1. Una o dos sesiones largas y tranquilas en zonas 2 y 3, donde aún puede hablar.
  2. Una sesión corta con intervalos en zona 4, como describe la guía de HIIT en sesiones cortas.
  3. La zona 5 solo en pocos segundos, y solo si su médico no ve inconveniente.

La prueba del habla completa a la cifra: según el NHS británico, en un esfuerzo vigoroso no se pueden decir más que unas pocas palabras sin parar a respirar. Si el reloj dice zona 2 pero usted jadea, la respiración tiene razón.

Cuando la fórmula no sirve

Algunos medicamentos cambian las reglas. Los betabloqueantes, explica el NHS, actúan ralentizando el corazón: con ellos, ninguna zona calculada a partir de la edad es válida. Lo mismo ocurre con otros fármacos que controlan el ritmo, con una arritmia o con una enfermedad cardiaca. En esos casos, guíese por el esfuerzo percibido y pida a su médico un objetivo personal.

El calor también desplaza las cifras. En Dubái, con temperaturas altas, el pulso sube más a un mismo ritmo, como explica la guía sobre entrenar con calor. Una zona 3 en julio puede corresponder a un paso más lento que en enero.

Y ante un dolor en el pecho, una falta de aire inusual, palpitaciones o mareo, pare el esfuerzo y pida ayuda médica, sea cual sea la cifra en pantalla.

Medir su máximo real

La única forma de conocer su máximo es una prueba de esfuerzo hasta el agotamiento, idealmente en un centro médico o deportivo, con supervisión. Para la mayoría de las personas sanas que entrenan por su salud, no es necesaria: la estimación basta para repartir el esfuerzo.

Si lleva un reloj, apunte el pulso más alto que ve al final de unos intervalos muy duros, repetidos en varias sesiones. Esa cifra no es un máximo certificado, pero suele estar más cerca de su realidad que una fórmula. Si sigue además su pulso en reposo cada mañana, tendrá las dos referencias que necesita.

Un entrenador puede ajustar estas zonas a lo que observa en sus sesiones y anotarlas en su panel; puede crear su espacio en el Club cuando lo desee.

Preguntas

¿Qué frecuencia cardiaca máxima tiene una persona de 40 años?

Con la fórmula de Tanaka, unos 180 latidos por minuto; con la de Gellish, 179. La regla de 220 menos la edad da la misma cifra a esa edad, y las diferencias aparecen sobre todo más tarde. Recuerde que una persona concreta puede situarse unos 11 latidos por encima o por debajo, según el estudio HUNT, sin que eso indique ningún problema de salud.

¿Una frecuencia máxima alta significa mejor forma física?

No. Según los autores de la fórmula de Tanaka, la frecuencia máxima depende sobre todo de la edad y no del nivel de actividad habitual. Su forma física se lee mejor en otras cifras, como el ritmo que usted sostiene a un mismo porcentaje de su máximo. Dos personas de la misma edad pueden tener máximos distintos y gozar de la misma salud.

¿Superar mi frecuencia máxima calculada es peligroso?

No necesariamente. La fórmula da una media de población, y muchas personas superan su estimación sin ningún riesgo, porque su máximo real es más alto. Lo que importa son los síntomas: dolor en el pecho, mareo, palpitaciones o una falta de aire desproporcionada. Si aparecen, pare y consulte a un médico. Si toma medicamentos para el corazón, pida a su médico un límite personal.

¿Debo calcular mis zonas con el máximo o con la reserva cardiaca?

Las dos opciones son válidas. Los porcentajes del máximo son más sencillos y bastan para empezar. La reserva cardiaca, que incluye su pulso en reposo, se ajusta mejor a su forma física y es la base de las directrices estadounidenses. Si ya mide su pulso cada mañana, use la reserva; si no, empiece con esta calculadora y compruebe con la prueba del habla.

Fuentes

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