HRV: qué mide la variabilidad cardiaca y cómo leer su tendencia
La HRV, o variabilidad de la frecuencia cardiaca, es la variación del tiempo que separa un latido del siguiente. Un corazón sano no late como un metrónomo, recuerdan Shaffer y Ginsberg en una revisión de 2017: los intervalos cambian sin cesar, y esa variación refleja sobre todo la influencia del nervio vago, el freno del sistema nervioso. La cifra que muestran la mayoría de los relojes es el RMSSD, en milisegundos. Su valor absoluto dice poco, porque varía muchísimo entre personas sanas y baja con la edad. Lo útil es su tendencia frente a su propia referencia. En un estudio de Plews de 2012 con triatletas de élite, la media móvil de siete días bajó antes de un estado de sobrecarga en uno de los dos deportistas seguidos. Esta guía explica qué mide la HRV, cómo medirla bien y cómo leer una cifra matinal sin sacar conclusiones precipitadas. Su calculadora compara el valor de hoy con su media.
Su HRV de hoy frente a su media
Indique su media de RMSSD de los últimos siete días, su variación habitual de un día a otro y la cifra de esta mañana, medida en las mismas condiciones.
- Hoy frente a su promedio de 7 días
- -7 ms (-16,7 %)
- Su rango habitual
- 37 a 47 ms
- Interpretación
- Por debajo de su rango habitual: un día más suave es razonable, revise sueño y estrés
Una ayuda para ajustar el entrenamiento, no un diagnóstico. El alcohol, la enfermedad, el mal sueño y algunos medicamentos cambian la HRV.
Qué es exactamente el RMSSD
Las normas para medir la variabilidad cardiaca las fijó en 1996 un grupo de trabajo de la Sociedad Europea de Cardiología y de la sociedad norteamericana de electrofisiología. Desde entonces se usan decenas de índices.
El RMSSD es la raíz cuadrada de la media de las diferencias al cuadrado entre latidos sucesivos. Dicho de forma sencilla: mide cuánto cambia el intervalo de un latido al siguiente. Según Shaffer y Ginsberg, es la principal medida temporal para estimar la influencia vagal. Un RMSSD más alto suele indicar un sistema nervioso en modo de reposo y recuperación.
Por qué no compararse con nadie
Una revisión de Nunan de 2010, con 44 estudios y 21.438 participantes, describió variaciones enormes entre personas sanas, sobre todo en los índices espectrales. Una persona con 25 milisegundos y otra con 80 pueden estar igual de sanas.
La edad pesa mucho. En el estudio de Umetani de 1998, el RMSSD medido durante 24 horas había bajado en la sexta década de vida a cerca del 47 % de los valores de la segunda década de vida. Y Shaffer y Ginsberg advierten de que las normas de 24 horas, de 5 minutos y de registros más cortos no son intercambiables.
Por eso esta guía no le da ninguna cifra «buena» para su edad. Su única referencia útil es usted mismo.
Medir bien: las cinco condiciones
La variabilidad cardiaca es ruidosa de un día a otro. Al-Haddad y sus colegas midieron en 2011 coeficientes de variación del 4 al 17 % para los índices temporales en reposo. Para que la cifra signifique algo, controle lo que pueda:
- Mida al despertar, antes del café y del teléfono.
- Use siempre la misma posición, tumbado o sentado.
- Use el mismo dispositivo y la misma aplicación.
- Respire con normalidad, sin intentar relajarse a propósito.
- Anote las noches de alcohol, de enfermedad o de vuelo largo.
Los dispositivos portátiles se acercan al electrocardiograma: un metaanálisis de Dobbs de 2019 encontró una diferencia pequeña, aunque muy variable de un estudio a otro. El dispositivo, la postura y el índice elegido cambian el error. La regularidad de la medida importa más que la marca.
Leer la tendencia, no el día
Buchheit, en una revisión de 2014, recomienda interpretar cada cambio frente al error de medida y al menor cambio que importa, con registros cortos de unos cinco minutos casi diarios. En la práctica, eso significa trabajar con una media.
La media móvil de siete días es el método más citado. Plews lo usó en 2012 con dos triatletas de élite: en uno de ellos, la tendencia descendente precedió a un estado de sobrecarga no funcional. Es una comparación de dos casos, que respalda el método pero no un umbral.
La calculadora sigue esa lógica. Le pide su media de siete días, su variación habitual de un día a otro y la cifra de hoy:
- Dentro de su rango habitual: entrene según lo previsto.
- Por debajo: un día más suave es razonable; revise su sueño y su estrés.
- Por encima: suele ser buena señal, sin cambios necesarios.
Plews y sus colegas observaron en 2013 que, en deportistas de élite, tanto las subidas como las bajadas de la HRV se han asociado a una mala adaptación. Un valor alto inusual durante varios días también merece atención.
Entrenar guiado por la HRV: beneficios modestos
Kiviniemi y sus colegas probaron en 2007 una regla con 26 hombres moderadamente entrenados durante cuatro semanas: entrenar fuerte salvo si la HRV caía por debajo de la media de 10 días menos una desviación típica, o si bajaba dos días seguidos. Es una regla de investigación, no un estándar.
Los metaanálisis posteriores son prudentes. Granero-Gallegos, en 2020, encontró un pequeño efecto positivo sobre el consumo máximo de oxígeno. Düking, en 2021, no encontró un efecto significativo sobre el rendimiento, pero sí menos personas que no respondían al entrenamiento. Dicho de otro modo, la HRV ayuda sobre todo a evitar malas semanas, no a ganar mucho más.
Lo que hace bajar su HRV
El alcohol, la enfermedad, el mal sueño y algunos medicamentos cambian la variabilidad cardiaca. Un directivo lo nota a menudo después de una cena de trabajo o de un vuelo nocturno. Antes de cambiar su entrenamiento, pregúntese qué pasó la víspera.
Para lo que sí controla, varias guías ayudan: la del sueño del directivo, la de viajes de negocios y jet lag y la de recuperación tras el ejercicio, que explica cómo combinar la HRV con el pulso en reposo. La respiración lenta eleva la variabilidad durante la práctica y justo después, como explica la guía sobre coherencia cardiaca.
Una señal, no un diagnóstico
A escala de población, una variabilidad baja se asocia a una mortalidad mayor: en el análisis de Jarczok de 2022, el cuarto con el RMSSD más bajo tenía un riesgo 1,56 veces mayor. Es una asociación observacional. Una cifra baja en su reloj no es un diagnóstico, y subir su HRV no garantiza vivir más.
Consulte a un médico ante palpitaciones, dolor en el pecho o desmayos, diga lo que diga la aplicación.
Si quiere que alguien tenga en cuenta sus datos de la mañana para ajustar la sesión del día, puede crear su espacio en el Club.
Preguntas
¿Qué HRV es normal para un hombre de 50 años?
No hay una cifra normal que sirva para todos. Las diferencias entre personas sanas son enormes, la HRV baja con la edad y las normas cambian según la duración del registro y el dispositivo. Por eso las revisiones recomiendan compararse con uno mismo. Mida durante dos o tres semanas en las mismas condiciones para conocer su propia media y su variación habitual.
¿Mi HRV ha bajado esta mañana: debo saltarme el entrenamiento?
No necesariamente. Un solo día bajo puede deberse a una cena, a una mala noche o a un vuelo. Compare el valor con su variación habitual: si sigue dentro de ella, entrene con normalidad. Si cae claramente por debajo, o baja varios días seguidos, elija una sesión más suave y revise su sueño. Si además se siente enfermo, descanse.
¿Es fiable la HRV que mide mi anillo o mi reloj?
Bastante, si mide siempre igual. Según el metaanálisis de Dobbs, los dispositivos portátiles difieren poco del electrocardiograma, aunque la diferencia varía según el aparato, la postura y el índice. Lo importante es comparar mediciones hechas con el mismo dispositivo, a la misma hora y en la misma posición, no comparar su cifra con la de otra persona o de otra marca.
¿Cuánto tiempo hace falta para establecer una referencia de HRV?
Al menos una semana de mediciones matinales para calcular una primera media de siete días, y mejor dos o tres para conocer su variación habitual. En el ensayo de Kiviniemi, la referencia se construía sobre 10 días. Evite empezar durante un viaje o una enfermedad, porque su punto de partida quedaría sesgado.
Fuentes
- Task Force of the ESC and NASPE: heart rate variability, standards of measurement (Circulation, 1996)
- Shaffer and Ginsberg: an overview of heart rate variability metrics and norms (Front Public Health, 2017)
- Nunan, Sandercock and Brodie: normal values for short-term heart rate variability in healthy adults, a review (Pacing Clin Electrophysiol, 2010)
- Umetani et al.: 24-hour time domain heart rate variability and heart rate, relations to age and gender over nine decades (J Am Coll Cardiol, 1998)
- Al Haddad et al.: reliability of resting and postexercise heart rate measures (Int J Sports Med, 2011)
- Buchheit: monitoring training status with heart rate measures (Front Physiol, 2014)
- Plews et al.: heart rate variability in elite triathletes, is variation in variability the key? (Eur J Appl Physiol, 2012)
- Plews et al.: training adaptation and heart rate variability in elite endurance athletes (Sports Med, 2013)
- Dobbs et al.: the accuracy of acquiring heart rate variability from portable devices, a meta-analysis (Sports Med, 2019)
- Kiviniemi et al.: endurance training guided individually by daily heart rate variability measurements (Eur J Appl Physiol, 2007)
- Granero-Gallegos et al.: HRV-based training for improving VO2max in endurance athletes, a meta-analysis (Int J Environ Res Public Health, 2020)
- Düking et al.: HRV-guided endurance training with wearables, a systematic review with meta-analysis (J Sci Med Sport, 2021)
- Jarczok et al.: heart rate variability in the prediction of mortality, a meta-analysis (Neurosci Biobehav Rev, 2022)